La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la rutina de muchos estudiantes y se utiliza como herramienta de apoyo en sus estudios. El 8 de septiembre, el examen PISA 2025, realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para evaluar a estudiantes de 15 años en diferentes países, presentó datos sobre la frecuencia y las formas en que los jóvenes brasileños utilizan chatbots de IA.

Resumen:
Frecuencia de uso: El 48% de los estudiantes afirma utilizar chatbots de IA al menos una vez por semana para aprender.

Usos principales: El 40% utiliza la tecnología para iniciar investigaciones, el 31% para resumir textos y el 27% para redactar trabajos escolares.

Por qué es importante

Sin embargo, los datos presentados por la OCDE generan cierta preocupación: los estudiantes con mejor rendimiento académico tienden a usar menos la inteligencia artificial. Esta relación es estadística y, por lo tanto, no permite afirmar que el uso de la tecnología sea la causa de un mejor o peor rendimiento.

Aun así, los datos invitan a reflexionar sobre cómo se utiliza la herramienta. El aprendizaje requiere participación activa, esfuerzo y el desarrollo del razonamiento. Cuando el estudiante solo recibe una respuesta preelaborada, puede que no ejercite precisamente estas habilidades.

En la práctica

En la práctica, el problema no reside necesariamente en usar la IA, sino en depender de ella para realizar tareas que podrían estimular el razonamiento propio. Copiar un resumen preelaborado, por ejemplo, puede facilitar la realización de una tarea, pero no garantiza que el estudiante haya comprendido el contenido.

Por lo tanto, la tecnología puede ser una aliada cuando se utiliza como punto de partida para la investigación, la organización de ideas y la aclaración de dudas. La clave está en evitar que sustituya el esfuerzo necesario para aprender.

Error de rumbo: Cambiar la sabiduría divina por consejos de IA

Más allá de los estudios, hay otro punto que merece atención: el uso de la IA para tomar decisiones personales. Algunas personas recurren a chatbots para buscar orientación sobre relaciones, conflictos emocionales y otros asuntos de la vida.

La tecnología puede ofrecer información y diferentes perspectivas, pero no reemplaza la responsabilidad de pensar, evaluar y decidir. Para quienes buscan guía espiritual, la referencia debe ser la Palabra de Dios. Después de todo, ninguna herramienta tecnológica debe sustituir la fe, el discernimiento y la responsabilidad personal.

El verdadero problema

Dios otorgó a la humanidad la capacidad de pensar, evaluar y tomar decisiones. Por lo tanto, usar una herramienta tecnológica no debería significar abandonar el propio razonamiento. Cuanto más se acostumbra una persona a recibir respuestas prefabricadas, menos espacio le queda para cuestionar, analizar y llegar a sus propias conclusiones.

El mismo principio se aplica a la vida espiritual: es necesario desarrollar el discernimiento y no aceptar ninguna respuesta sin antes evaluarla a la luz de la Palabra de Dios.

En resumen, la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil en los estudios, siempre y cuando no reemplace el esfuerzo del aprendizaje. Por lo tanto, la cuestión no es solo cuánto se usa la tecnología, sino cómo se usa.

Utiliza los recursos disponibles para investigar, organizar ideas y ampliar tus conocimientos, pero no delegues la capacidad que Dios te dio para pensar y discernir. Después de todo, la verdadera sabiduría también requiere participación, esfuerzo y responsabilidad.

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