El pasado domingo 01 de noviembre se realizó el Encuentro de Hombres en todo el país, donde los participantes recibieron una enseñanza sobre la importancia de tener visión y entendimiento espiritual.
¿Por qué vives dando vueltas en círculos, como una lavadora, sin avanzar ni llegar a ninguna parte?
Dios no quiso estar solo. Para Él habría sido mucho más sencillo estar solo. Así como para nosotros, que estamos rodeados de personas por las cuales tenemos que preocuparnos, también sería más sencillo estar solos; pero sería como estar en una cárcel, y en la solitaria. El ser humano necesita comunicarse y amar, pues esa es la naturaleza de Dios. Dios, siendo todopoderoso, eligió no estar solo; entonces, creó a los ángeles. Y hubo un ángel que se rebeló: ¡Lucifer!
Él era perfecto en sus caminos y tenía una apariencia hermosa. Pero un día nació en su corazón el pecado y la iniquidad. Aun siendo perfecto, el mal nació en el corazón de Lucifer. ¿Y por qué pasó eso? Porque Dios no creó robots.
Lucifer, al ver todo lo que veía y vivir en un lugar extraordinario, que no hay manera de explicar, quiso ser igual a Dios y ser adorado. Y logró transmitir esa idea a un tercio de los ángeles. Entonces, Dios tuvo que expulsarlo del cielo. La batalla que estaba en el cielo descendió a la tierra. Los demonios están aquí y ya no hay salvación para ellos, pues vieron y conocieron a Dios personalmente. El destino de ellos ya está sellado.
Después de todo eso, Dios decidió crear al hombre, dándole el derecho de amarlo o no. Y si el hombre decide amar a Dios, no hay otro medio para hacerlo sino por la fe, que viene por medio de la Palabra de Dios. Esto se debe a que Dios se hizo Espíritu para nosotros, a diferencia de los ángeles, que pueden verlo.
Y ahí volvemos a la pregunta inicial: ¿por qué el diablo odia al ser humano? Dios creó al hombre y creó a la mujer para que el hombre no estuviera solo, y les dio el paraíso. Entonces, el diablo quiso incitar al ser humano a cometer el mismo pecado: desobedecer, ir en contra de Dios y querer ser igual a Él.
El diablo dijo:
«Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal». Génesis 3:5 (LBLA)
Esa fue la propuesta que el diablo sembró en el corazón de la mujer, quien luego se la transmitió al hombre. Ahí comenzó una batalla en la tierra: el diablo poniendo al ser humano en contra de Dios. El diablo sabe que ya no hay lugar para él en el cielo y busca hacer lo mismo con la creación principal de Dios, que somos nosotros.
Ahora viene nuestra historia: Dios vino a este mundo a través de su Hijo, quien vivió en obediencia al Padre. Jesús fue el segundo Adán, pero perfeccionado. Él fue a la cruz y murió para darnos el derecho de ser perdonados. Allí venció la muerte, derrotó al diablo y abrió nuevamente el camino al Edén.
Cuando usted recibe al Espíritu Santo, comienza a experimentar el Reino de Dios aquí en la tierra. Y por eso el diablo nos odia tanto: porque, sin haber visto lo que él vio, solamente escuchando la Palabra, nosotros decidimos entregar nuestra vida a Dios y servirle por toda la eternidad.
Somos como Job para Dios. Dios demostró algo al diablo a través de Job, y hasta hoy lo demuestra a través de nosotros: si Lucifer hubiera obedecido, habría continuado siendo un ángel. Lo que el diablo perdió está preparado para nosotros. Somos la niña de los ojos de Dios.
«Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la niña de su ojo». Zacarías 2:8 (LBLA)
No podemos desobedecer a Dios; si lo hacemos estamos eligiendo al mismo camino que Lucifer eligió.
Y Él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia… Efesios 2:1-2
