El objetivo de este evento no fue solo entretener, sino salvar…
Vivimos en una generación donde las redes sociales, la exposición constante y la validación digital marcan el ritmo de la juventud. No obstante, en medio de esa situación, aún es posible encontrar espacios para hablar de propósito, identidad y de aquello que va más allá de las emociones pasajeras. Y el Luau Ondas Eternas, evento realizado el pasado sábado 21 de febrero, fue precisamente eso: un encuentro que reunió a miles con el objetivo de reflexionar sobre el rumbo de su vida y la importancia de construir algo que trascienda lo inmediato.
Lo que viene de Dios permanecen
El propio Señor Jesús lo dijo: «El cielo y la tierra pasarán, mas Mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35).
No son pocos los jóvenes que sufren por un vacío emocional e intentan llenarlo a través de cosas pasajeras. Por ejemplo: fama, dinero, vanidad, relaciones destructivas, vicios, aceptación virtual, etc. Sin embargo, en el Luau, los asistentes aprendieron que «la juventud pasa, la fama pasa, las emociones pasan. Pero lo único que permanece es lo que viene de Dios».
Un espacio para pedir ayuda
Uno de los momentos más significativos se vivió en el stand del Proyecto Help, enfocado en salud emocional. Ahí, los jóvenes recibieron atención y orientación de parte de personas que ya experimentaron situaciones difíciles y lograron superarlas. El objetivo fue transmitirles palabras de esperanza y de que sí existe una salida para la depresión y el dolor sin recurrir al suicidio.
Decisiones que marcan un antes y un después
El Luau Ondas Eternas fue clave para que muchos tomaran la decisión de bautizarse en las aguas, que simboliza sepultar la vieja vida para comenzar una nueva con Dios. Asimismo, los asistentes participaron en una oración colectiva, donde varios jóvenes tomaron la decisión de fe más importante: entregarse de cuerpo, alma y espíritu al Señor.

