Una movilización espiritual para este periodo especial
La Semana Santa es una oportunidad para ir más allá de una tradición y volver a lo esencial: la fe. Con ese propósito, la Universal ha preparado una movilización espiritual enfocada en el fortalecimiento interior y en la restauración de la familia.
Lo que está ocurriendo
Durante estos días se vive una semana de consagración intensiva que culminará con el evento Familia al Pie de la Cruz, el Viernes Santo. La propuesta es clara: apartar la mirada de lo pasajero y dirigirla hacia el sacrificio del Señor Jesús, dándole el verdadero significado a este periodo.
El ayuno de preparación
Como parte de esta preparación, se ha propuesto un propósito específico de fe:
- Período: del domingo 29 de marzo al jueves 2 de abril.
- Acción: abstenerse de al menos una comida diaria (desayuno, comida o cena).
- Atención: no se trata de perder peso, sino de un sacrificio físico con un objetivo espiritual: preparar la mente y el corazón para lo que se vivirá el Viernes Santo.
El Señor Jesús se preparó durante 33 años para ese momento y afirmó: «Para esta hora he venido». Por eso, esta semana no debe pasar desapercibida, sino ser aprovechada como una oportunidad de acercamiento real a Dios.
¿Por qué el viernes es el punto culminante?
El evento Familia al Pie de la Cruz tiene como enfoque principal la reconciliación. En la cruz, el Señor Jesús unió lo que estaba separado, transformando la distancia, los conflictos y el dolor en una oportunidad de restauración.
- Enfoque personal: todo comienza cuando buscas al Espíritu de Dios para ti.
- Reflexión: la orientación es preguntarte «¿Qué haría Jesús?» al enfrentar situaciones familiares difíciles.
- Ejemplo bíblico: incluso la familia del Señor Jesús no era perfecta; Sus hermanos solo creyeron en Él después de Su resurrección.
Esto muestra que la transformación comienza de adentro hacia afuera.
En resumen
La Semana Santa en la Universal no es un periodo festivo, sino un momento de decisión. Es la oportunidad para enfocarte en la Palabra de Dios y permitir que Su presencia te acompañe más allá de las paredes de la iglesia, alcanzando tu vida personal y familiar.
