Y Jesús, viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, se acercaron a Él Sus discípulos.
Y abriendo Su boca, les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos…

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo, por Mi causa.
Gozaos y alegraos, porque grande es vuestro galardón en los Cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Mateo 5:1-3; 10-12

Share.