Poner a Dios en primer lugar es la invitación central del Domingo del Padre Nuestro

La Universal prepara una movilización espiritual para el próximo 3 de mayo, centrada en la fidelidad y en el reconocimiento de la soberanía divina. Este momento especial propone una reflexión profunda sobre el orden de prioridades en la vida del cristiano, uniendo la enseñanza bíblica con la práctica de la entrega de las primicias.

Lo que necesitas saber

Esta celebración tiene un fundamento: la oración modelo dejada por Cristo, la cual revela un principio de prosperidad espiritual y material que muchos ignoran. ¿Y cuál es? La exaltación del Creador antes de cualquier petición personal.

¿Sabes por qué esto importa?

La oración más conocida de la cristiandad no es un mantra que deba repetirse mecánicamente, sino una guía de conducta. El Señor Jesús enseñó sobre las primicias desde las primeras frases del Padre Nuestro, en el Texto Sagrado (lee Mateo 6 y Lucas 11).

Nuestro primer pensamiento al despertar, el primer «gracias», toda alabanza que damos debe ser para Dios. Todo eso está contenido en el Padre Nuestro. La oración debe ser sincera, honesta y basada en la Palabra de Dios. Así, cuando el Señor Jesús respondió a la petición de Sus discípulos de enseñarles a orar, les entregó el Padre Nuestro.

Observa cómo Él nos enseñó a orar: «Padre nuestro que estás en los Cielos». ¿A quién se dirige? Al Padre Celestial. Y enseguida viene la primera petición: «Santificado sea Tu Nombre». Es decir, lo primero es el respeto al Nombre de Dios y el anhelo de que sea exaltado por encima de todos los nombres.

El panorama general

Luego, el Señor Jesús también enseñó: «Venga Tu Reino» y «Hágase Tu voluntad». En otras palabras, el inicio del Padre Nuestro prioriza la gloria de Dios. El Altísimo no necesitaba eso, pues ya es pleno en sí mismo; sin embargo, lo estableció para enseñarnos que no siempre lo que queremos es lo mejor para nosotros, sino que debe prevalecer la voluntad de Dios.

Por eso, en la oración del Padre Nuestro aprendemos sobre las primicias: todo es de Él, por Él y para Él. Cuando separamos con fidelidad lo que recibimos materialmente, como enseña la Palabra, damos un paso en vivir conforme a este principio: una vida que busca exaltar al Padre.

¿Cómo participar?

Como consecuencia de esta mentalidad, el «pan nuestro de cada día» se convierte en una promesa de sustento espiritual y material. Primero lo hacemos para Dios; después, Él lo hace por nosotros.

Por eso, el día 3 de mayo, los participantes llevarán un pan físico para ser bendecido, simbolizando la dependencia y el reconocimiento de la provisión divina.

El próximo domingo honraremos al Padre. Será el Domingo del Padre Nuestro, y también lo honraremos con nuestras primicias, entregándole lo que Le pertenece primero.

Dónde participar
Puedes participar especialmente a las 9 a. m. en el Templo de los Milagros: Av. México #20 casi esq Duarte. O en una Universal más cercana a tu domicilio; para localizarla haz clic aquí.

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