Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió Colombia la mañana del lunes (10).
Lo que sabemos hasta ahora sobre el terremoto:
El epicentro se ubicó a 5 kilómetros de la ciudad de San José del Palmar, a unos 400 kilómetros de la capital, Bogotá.
Más de 132 personas fallecieron y cientos resultaron heridas. Además, edificios quedaron destruidos en varias ciudades como Cali, Pereira y Manizales.
Asimismo, se emitió una nueva alerta debido a la repentina actividad del volcán Puracé, en el departamento del Cauca. Este volcán, uno de los más activos del país, ya se encontraba en alerta naranja desde finales de julio por riesgo de erupción.
Sin embargo, durante el temblor de hoy, comenzó a expulsar ceniza y gases, incluyendo dióxido de azufre y dióxido de carbono.
La actividad volcánica provocó el cierre temporal del aeropuerto Guillermo León Valencia, en la región.

En un discurso a la nación en el que declaró el estado de emergencia nacional, el presidente del país, Abelardo De La Espriella, afirmó que “el gobierno ha movilizado todos sus recursos para proteger vidas, asistir a las comunidades afectadas y brindar ayuda donde sea necesaria. La prioridad número uno es rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros”.

También se sintió en Brasil
El terremoto de Colombia se sintió en Manaos, en la región amazónica del norte de Brasil.
Según Defensa Civil, el Palacio del Comercio, en el centro de la ciudad, tuvo que ser evacuado por motivos de seguridad. Sin embargo, no se reportaron heridos. También se realizaron inspecciones en los barrios de Adrianópolis, Aleixo y el centro de la ciudad. Además, como medida preventiva, se evacuaron edificios residenciales.
Ayuda Humanitaria
La Iglesia Universal local está preparada para brindar asistencia a las víctimas del terremoto.
Voluntarios y miembros de la iglesia se han unido para recolectar alimentos, ropa y artículos de primera necesidad para ayudar a las personas sin hogar y colaborar con las labores de ayuda humanitaria en la región afectada.
De esta manera, Unisocial ya se ha movilizado para enviar 41 toneladas de donaciones de alimentos no perecederos, ropa, agua embotellada y medicinas a miles de personas. De este total, 11 toneladas se destinarán a Cali, 15 toneladas a Pereira y 15 toneladas a Manizales.
El fin de los tiempos es una advertencia.
Cabe destacar que, en una publicación de este lunes (10), el obispo Renato Cardoso informó que todos los miembros de la Iglesia Universal local se encuentran bien. En el mismo mensaje, reflexionó:
“La impotencia humana ante los desastres naturales nos recuerda con seriedad que no tenemos el control. Hay algo mucho más grande y superior, tanto en la naturaleza como en el mundo espiritual”.
Por lo tanto, más allá de seguir las noticias y las advertencias de las autoridades, esta situación también exige vigilancia espiritual.
La Biblia también declara:
“Bienaventurado el que lee en voz alta las palabras de esta profecía, y bienaventurados los que la oyen y guardan en su corazón lo que en ella está escrito, porque el tiempo está cerca”. Apocalipsis 1:3
Por consiguiente, no ignoren las señales y los acontecimientos del mundo, pues refuerzan la importancia de abandonar las distracciones y mantener la atención centrada en lo que realmente importa: la salvación de su alma.
