Durante la reunión de la Escuela de la Fe Inteligente en la Universal, el Obispo Franklin habló sobre la importancia de actuar con sinceridad delante de Dios. «El punto número uno es la sinceridad del Reino», expresó al abordar las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte.
Explicó que, en aquella época, dar limosnas, orar y ayunar eran prácticas consideradas muestras de espiritualidad: «En Israel había tres pilares entre los religiosos: dar limosnas a los pobres, orar y ayunar». Sin embargo, algunas personas realizaban estas acciones públicamente con el propósito de obtener reconocimiento.
El Obispo recordó que Jesús también les había dicho a Sus discípulos que eran la luz del mundo y que sus buenas obras debían llevar a otros a glorificar al Padre. Al respecto, aclaró: «No hay contradicción, porque, por un lado, Jesús está hablando sobre hacer las cosas para que el Padre sea glorificado y honrado; pero, en este caso, hablaba de aquellos que hacían las cosas para que los demás las vieran».
Como ejemplo, mencionó a quienes acostumbraban orar en las plazas y en las calles para aparentar espiritualidad: «La verdad es que ellos no oraban para Dios; oraban para una audiencia. No querían llamar la atención de Dios, sino la de las personas. Por eso Jesús los llamó hipócritas».
Asimismo, explicó que la palabra hipócrita se utilizaba para referirse a los actores: «El actor usaba una máscara y representaba a un personaje; se quitaba la máscara y volvía a ser otra persona». Por ello, recalcó: «Jesús no estaba condenando la oración; estaba condenando la manera como ellos la hacían».
Quienes actuaban de esa forma ya obtenían aquello que buscaban: «La recompensa de ellos era aquel aplauso. No recibirían ninguna recompensa de Dios, porque no lo hicieron para Él, sino para ser vistos».
Esta enseñanza también se aplica al momento de ayudar a los necesitados o presentar una ofrenda. «Si yo quiero ayudar a mi semejante, lo hago por amor», afirmó. Ante la exposición de algunas obras sociales en internet, enfatizó: «El propósito es realmente ayudar a las personas, no que nos aplaudan. Usted debe hacer las cosas con la intención de que Él sea glorificado y honrado».
Con respecto a la oración, señaló que cada persona necesita reservar un momento para estar a solas con Dios: «Usted tiene que tener su vida de oración; debe tener un lugar al que vaya todos los días para tener su comunión con Dios. Es el momento en que tendrá esa intimidad con Él».
También aclaró que orar no consiste únicamente en presentar solicitudes: «No es estar ahí diciendo: “Dame esto, dame lo otro, dame aquello”. Eso no es oración; son peticiones. La oración es cuando yo me relaciono con Dios». Por eso, concluyó: «Cuando usted ora, está manteniendo contacto con Dios. Esos momentos fortalecen nuestra relación con Él, y eso tiene que ser diario».
Fortalece tu comunión con Dios
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