En medio de nuevas enfermedades que afectan a la humanidad y de tantas catástrofes que sacuden al mundo, ¿dónde encontrar refugio? Esta es una pregunta que muchos se han hecho.
Pero existe una promesa para quien recurre a la fe:
«El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.» (Salmos 91:1)
La Palabra asegura que quien confía en las promesas de Dios, ningún mal afectará su hogar ni a su familia. Por eso, participa en la Reunión de Sanidad y aprende a usar tu fe para cambiar completamente tu realidad.
Determinar la victoria frente a la lucha
Dios te guardará día y noche. Aunque el mundo se vuelva un caos, Él no permitirá que seas alcanzado. Ni que la enfermedad se propague: tú y tus familiares serán protegidos. Si es refugio y fortaleza lo que buscas, ven a buscar el Abrigo del Altísimo y a determinar la victoria frente a la lucha que estás atravesando.
Por lo tanto, tú que estás cansado de luchar contra el dolor y el sufrimiento de una enfermedad, o tienes a un familiar en esa situación, aunque todo parezca perdido, aún hay esperanza. Pues, frente a esta realidad, la Palabra se presenta como una invitación para obtener alivio y abrigo.
Este martes, ven a entrar en el «Velo del Abrigo del Altísimo», en la Reunión de Sanidad, la única manera de estar protegido de todos los males que afligen el cuerpo y el alma.
Para Dios nada es imposible
Todos los martes, miles de personas de todo el mundo participan en la Reunión de Sanidad. Ellas buscan la sanidad que renueva el espíritu y reaviva la certeza de que para Dios nada es imposible.
Si tienes alguna enfermedad o estás pasando por algún dolor, participa en este encuentro especialmente a las 6:30 p. m. en el Templo de los Milagros: Av. México #20 casi esq. Duarte. O en la Universal más cercana, para localizarla haz clic aquí.
(*) La Universal aclara que todos los conceptos emitidos en este sitio web, así como la programación de radio y de televisión, son cuestiones de fe, en modo alguno deben ser interpretados como elementos con atribuciones terapéuticas, sin demérito de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJES DE CONSULTAR A TU MÉDICO.
