“¿O no sabéis que el que se une a la ramera, forma un solo cuerpo con ella? Porque dice: ‘Los dos serán una sola carne’.
Pero el que se une al Señor es un mismo espíritu. Huid de la fornicación. Todo pecado que el hombre comete es fuera del cuerpo; pero el que fornicaba peca contra su propio cuerpo. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, procedente de Dios, y que no sois de vosotros mismos?” (1 Corintios 6:16-19)
“Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” (Juan 3:5-6)
