Durante la reunión, se destacó que, para encontrar equilibrio y paz, es necesario cambiar el propio yugo por el yugo del Señor Jesús

El pasado sábado 30 de mayo se llevó a cabo un nuevo encuentro del Godllywood Autoayuda, transmitido desde el Templo de la Fe en Caracas,Venezuela para varios países del Caribe y América Central, incluyendo República Dominicana. Durante la reunión, la Sra.Lucelaine abordó el peso de las múltiples responsabilidades que muchas mujeres han asumido y el desgaste emocional, físico y espiritual cada vez más presente en su rutina.

Actualmente, muchas mujeres necesitan conciliar responsabilidades profesionales, familiares y personales. Como resultado, terminan sintiéndose presionadas a resolver todo solas, lo que frecuentemente genera sobrecarga, cansancio y frustración.

Además, frente a las exigencias de la vida moderna, muchas han pasado a vivir constantemente agotadas. Como consecuencia, se cansan de esperar, de luchar por la familia, de hacer el bien e incluso de permanecer firmes en la fe.

La invitación del Señor Jesús a los cansados

Durante la enseñanza, se meditó sobre el pasaje de Mateo 11:28-30, cuando el Señor Jesús hace una invitación directa a los cansados y oprimidos:

«Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar».

Y enseguida también orienta:

«Tomad Mi yugo sobre vosotros…».

A partir de esta enseñanza, se explicó que servir a Dios no significa vivir sin luchas ni responsabilidades. Sin embargo, existe una gran diferencia entre cargar el propio yugo y asumir el yugo del Señor Jesús.

Cuando la persona intenta resolver todo sola y asume un peso mayor del que puede soportar, termina alimentando un desgaste emocional constante.

El exceso de control aumenta el desgaste emocional

Muchas veces, lo que más desgasta a una persona no son únicamente los problemas que enfrenta, sino el intento constante de controlar todo sin depender de Dios.

Cuando alguien crea expectativas excesivas, intenta resolver todas las situaciones con sus propias fuerzas y carga un peso mayor del que puede soportar, surgen conflictos internos, inseguridad, ansiedad y frustración.

Por eso, el Señor Jesús ofrece descanso y alivio. Pero ese descanso solo es posible cuando la persona aprende a confiar en Él y a entregar aquello que no puede resolver sola.

El yugo de Dios no impide las dificultades

También se destacó que Dios nunca prometió ausencia de problemas. Sin embargo, garantizó Su presencia en todo momento.

La voluntad de Dios continúa siendo buena, perfecta y agradable, pero exige confianza, obediencia y entrega.

Cuando la persona asume el yugo del Señor Jesús, aprende a dejar el exceso de preocupaciones y comienza a confiar en que Dios cuidará de aquello que está fuera de sus posibilidades.

Las quejas no alivian el sufrimiento

Otro punto abordado fue que muchas mujeres intentan aliviar sus dolores por medio de quejas, discusiones o asumiendo solas todas las responsabilidades.

Además, muchas alimentan expectativas irreales y esperan respuestas inmediatas, como si Dios actuara de manera automática o «mágica». Sin embargo, esa postura solo aumenta la ansiedad, la frustración y el desgaste emocional.

Por el contrario, el yugo de Dios es ligero precisamente porque enseña a confiar, esperar y descansar en Él, aun frente a las dificultades y situaciones que escapan del control humano.

Hacer la voluntad de Dios trae paz y descanso para el alma

Durante el encuentro también se resaltó que el Señor Jesús dejó claro, en diferentes momentos, que vino al mundo para cumplir la voluntad del Padre.

De la misma manera, quien decide asumir el yugo de Dios desarrolla cualidades espirituales importantes, como mansedumbre, humildad, obediencia y confianza.

Y es justamente en ese proceso de entrega y dependencia de Dios donde la persona encuentra paz, equilibrio y descanso para el alma.

El verdadero descanso nace de la confianza en Dios

Al final de la reunión, el mensaje llevó a las participantes a reflexionar sobre la necesidad de confiar más en Dios y depender menos de sus propias fuerzas. Al invitar al Altar a quienes deseaban cambiar de yugo, se destacó que ningún ser humano es capaz de resolver solo sus propios problemas.

También se recordó que Dios sigue siendo el mismo y continúa invitando a todos a acercarse a Él, aprender de Él y abandonar el exceso de control para confiar en Su dirección y voluntad. Y aun cuando las personas no nos traten como esperamos, debemos buscar que haya menos de nosotras y más de Dios, entregando nuestras emociones, reacciones y cargas en Su Altar.

Así, al dividir la carga con Dios, la mujer aprende a actuar menos por la emoción y más por la fe, encontrando equilibrio, paz y fuerzas para enfrentar los desafíos diarios.

Y próximamente habrá otra reunión. Para estar al pendiente, sigue las redes sociales de Instagram y Facebook de la Universal República Dominicana.

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